Municipio del departamento de Sacatepequez. Municipalidad de 3ª categoría. Área aproximada 54 km2. Nombre geográfico oficial: Ciudad Vieja. Colinda al norte con Parramos (Chimaltenango) y San Antonio Aguas Calientes (Sac.); al este con Santa María de Jesús y Antigua Guatemala (Sac.); al Sur con Palín y Escuintla (Esc.); al Oeste con San Miguel Dueñas y Alotenango (Sac.).
viernes, 19 de noviembre de 2010
La Feria de Ciudad Vieja
martes, 16 de noviembre de 2010
El convite de Ciudad Vieja
Seguía el tambor y el pito, que anunciaba que detrás venías seis u ocho carretas haladas por bueyes adornados con papel brillante.- En la carrocería se levantaban entablados donde se representan por niños y niñas escenas de la vida de la Virgen María. Alegorías artísticas diseñadas con mucho cariño y entusiasmo, como los Siete Pecados Capitales y las Siete Virtudes Teologales. Los niños y las niñas iban revestidos de angelitos, pastores, de reyes magos o de inditos, pero la que más emocionaba a grandes y pequeños era la carroza de los diablos. Al frente el diablo mayor señalaba a una persona y luego la anotaba en un gran libro. Por supuesto, que los que más sufrían eran los niños cuando veían las señas del diablo y creían que su nombre lo apuntaba. Los demás hacían sonar quijadas de buey, al tiempo que soltaban voces de ultratumba.Desde las primeras horas del 8 de diciembre, los vecinos lucían sus mejores galas y se encaminaban a la iglesia principal para participar en la Misa Solemne. Un coro formado por señoras y señoritas soltaban sus voces cantarinas y el humo del incienso llenaba la nave del templo. Era costumbre que en la plazuela se colocaran numerosos fieles con una granada cada uno. Esperaban pacientes el final de la Misa para quemarlas. Era la ofrenda devocional y amorosa a su patrona.
jueves, 21 de octubre de 2010
Hiatoria de los Retablos Coloniales
La palabra retablo tiene su origen en las voces latinas retro, detrás, y tabula, mesa o altar. Y así es como se denominan a las estructuras que se levantan delante de los muros internos de un templo. Los retablos están constituidos esencialmente por elementos arquitectónicos, como columnas y entablados, los cuales crean espacios destinados a contener pinturas y esculturas. En Guatemala se manufacturaron exclusivamente en madera, preferentemente cedro, muchas veces recubierta con lámina de oro. Además de enriquecer los muros internos del templo y de constituir el principal elemento del mobiliario eclesiástico, tienen como función primordial narrar de un modo gráfico, los principales pasajes de la historia y la vida de los santos, o algún otro tema religioso.El gran tamaño de los retablos obviamente implica un trabajo colectivo. Según
Varios cronistas del reino de Guatemala han dejado atestiguado en sus obras las diversas formas de ornamentar los templos, así tenemos que Fray Antonio Remesal primer cronista del reino, menciona entre 1615 y 1617 que los retablos eran muy pobres en esta época. Luego de la pobreza inicial que Remesal señala, se tiene otro testimonio de Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán para la última década del siglo XVII, quien describe los ornamentos de los templos como "...elegantes... adornados de pulidos y maravillosos retablos, ricos, majestuosos ornamentos...". En su obra,
Con el paso del tiempo y por varias razones, muchos retablos guatemaltecos han sufrido cambios iconográficos y formales. Entre las causas principales se pueden mencionar las preferencias devocionales de los fieles, el traslado de los retablos desde
lunes, 12 de julio de 2010
HISTORIA DE LA FINCA EL POTRERO EN CIUDAD VIEJA
La finca el potrero se encuentra en Ciudad Vieja, en el departamento de Sacatepéquez, a unos cuantos kilómetros de
El casco de la finca, que consta de la casa patronal, los patios, el beneficio, el corral y la oficina administrativos, se encuentran al ingreso, y a menos de
Desde cualquier punto de la propiedad, se puede apreciar: al Norte, las colinas que limitan la finca y al sur, el imponente Volcán de Agua en todo su esplendor.
La finca ha tenido varios dueños, aunque todos de la misma familia, ya que ha sido heredada a sus respectivos descendientes.
El primer heredero fue Don Carlos Herrera Luna que adquirió la finca en 1889 bajo Herrera y Co. Limitada. Luego pasó a manos de Carlos Herrera Dorión y éste a su vez, la dejo a sus hijos quienes formaron la sociedad Herrera Hermanos.
En 1979, la finca quedó en manos de dos hermanas, bajo el nombre de Sara Herrera y Condueños.
En 1984 la propiedad se dividió en dos, al morirse las dos hermanas que eran las dueñas, quienes la dejaron a sus hijos respectivamente: una parte a los señores Minondo Herrera y la otra a Sara Arroyo Herrera de Olivero. El tamaño de la finca en ese entonces era de 8 caballerías. Los Minondo Herrera se quedaron con 4.5 caballerías que se dividieron en tres, mientras que el resto, 3.5 caballerías, de Sara Arroyo Herrera de Olivo, actual dueña de la finca, conservo el casco y el nombre de la finca, “El Potrero”
A lo largo de los últimos años se han vendido algunas parcelas, por la construcción de una nueva carretera que atraviesa la finca. Actualmente tiene una extensión un poco menor a 3 caballerías.
La finca originalmente poseía ganado y por lo tanto producía cueros; luego hubo también un poco de cochinilla, así como Nopal, Pero fue entre los años 1920 y 1925, que se empezó con la siembra de café, práctica que sigue hasta nuestros días. Aunque hay que destacar que se han hecho también otros cultivos. De 1985 hasta finales de los años noventa, se sembró frambuesa, mora silvestre, zacateras, nopal, verduras y por mucho tiempo rosas de exportación. Se llegaron a emplear hasta 20 manzanas para cultivos de hortalizas.
La casa patronal es de dos niveles, y fue construida en 1905, aunque el segundo nivel actual se reconstruyo después del terremoto de 1976. Adaptación al agroturismo de Finca El Potrero, Ciudad Vieja, Sacatepéquez
miércoles, 16 de junio de 2010
História del baile de los gigantes, costumbre y tradición en Ciudad Vieja

Los gigantes existen en 90 países, con orígenes muy diversos. Algunas de las figuras ya se hallan documentadas en el siglo XV, tanto en África como en Asia y Europa. Al llegar los primeros europeos a América diversas tribus ya poseían gigantes.
El origen de la tradición en España, data de la Edad Media. Las tierras de la península en la zona musulmana tenían prohibido por el Corán representar seres vivos. Al avanzar la reconquista, con sus repobladores cristianos, desplazando a los pobladores musulmanes, o asentándose en poblaciones separadas, llevaron consigo sus tradiciones. Tal es el caso de Guatemala que adopto tradiciones traídas por los españoles en tiempo de la colonia. En pleno Camino de Santiago, el Reino de Navarra como reino cristiano más importante, del cual además, surgieron las dinastías reales peninsulares, fue durante mucho tiempo el modelo a seguir. Las primeras referencias escritas datan de 1,201 en Pamplona (Navarra) con tres gigantes que representaban a tres personas de Pamplona: Pero-Suciales (leñador), Mari-Suciales (aldeana) y Merá Gotero (judío). Solían salir en la procesión de San Fermín el 25 de septiembre.
Pasó la costumbre al Reino de Castilla en España y sobre todo a la Corona de Aragón. Es costumbre de origen medieval, muy popular acompañada de marchas, y grupos musicales en pueblos y ciudades de Aragón, Cataluña, Comunidad Valenciana, Andalucía, Castilla - La Mancha y norte de España. Más tarde, la tradición de los gigantes, fue extendiéndose por España y el mundo entero.
Sin duda alguna los españoles que venían con don Pedro de Alvarado impusieron sus costumbres y tradiciones españolas en tierras guatemaltecas, por lo que el Baile de los Gigantes que Actualmente se ejecuta en varios departamentos de Guatemala, es un gran ejemplo de las tradiciones que nos dejaron nuestros antepasados, probablemente el baile de los gigantes de Ciudad Vieja sea una de las tradiciones más antiguas que aún se conservan en este pueblo.
Cuentan los viejitos de este pueblo que antiguamente los gigantes bailaban de esquina en esquina, con sus cabelleras de muñeca, unos rubios y otros negros como tizón. La marimba viajaba detrás, cargada en hombros de músicos descalzos, de saco azul y corbata negra. Los espectadores nos agrupábamos a su alrededor, distantes de los enormes brazos que giraban repartiendo posibles sopapos, y presenciábamos el espectáculo con una sonrisa dibujada en la cara. Los desocupados seguían el convite unas cuantas cuadras, hasta que eran relevados por la gente de otro barrio. Otras personas buscadas por las cofradías se encargaban de colocar en las esquinas el tubo rojo de base plana, donde quemaban esas bombas pardas con apariencia de ratones de larga cola. El olor de la pólvora tenía un regusto muy particular, mezclado con el tabaco quemado de los puros o cigarrillos sin filtro que fumaban los ancianos.
Debajo del ve
stido de grandes botones, un pequeño bailarín cargaba la estructura de madera. Para no chocar y mantenerse dentro del círculo se disponía de una abertura por el ombligo del gigante. Al principio, bailaban emocionados, y luego se animaban con sorbos de un octavo de aguardiente que llevaban en buen resguardo dentro del bolsillo trasero del pantalón de dacrón. De tanto dar vueltas, se iban mareando, hasta salir borrachos y trastornados, con el gesto agrio. Otros bailarines los reemplazaban dentro de la estructura de escaleras. Los gigantes blancos eran el rey y la reina, con coronas de cartón y largos bucles de oro, los ojos azules y los labios rojos.Los gigantes negros tenían su propia realeza, aunque pasaran por esclavos o moros vencidos. Todos bailaban para anunciar algún evento importante, procesiones, misas y velaciones. Tal es el caso de la procesión de Jesús Sacramentado (Corpus Christi), siguiendo el mismo recorrido que días después tendría esta procesión.
jueves, 3 de junio de 2010
Por todos los damnificados, de Ciudad Vieja
Dichosos los que sufren porque ésos van a recibir el consuelo.
Dichosos los que prestan ayuda
porque ésos van a recibir ayuda.
(Mateo 5,1-10)
Madre Teresa de Calcuta