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jueves, 16 de octubre de 2008

DISPOSICIÓN A SER EVALUADO


LA ADMINISTRACIÓN.
“Si he tomado el buey de alguno, si he tomado el asno de alguno” I Sam 12:3.
Como siervos de Dios se nos ha encomendado bastante para ser administrado y necesitamos responder a Dios y al pueblo con toda transparencia. Cuantos líderes han descuidado tal área y viven sin ser evaluados en el área administrativa escudándose en el hecho de que ellos son siervos de Dios y que nadie debe desconfiar de un siervo de Dios. Tenemos una responsabilidad la cual jamás podemos evadir.

Administramos recursos ajenos. Son primero los recursos de Dios y luego son los recursos de la gente con la cual estamos trabajando. No tengo el derecho de tomar algo que le pertenece al Señor y al pueblo. Jamás caigamos en el gravísimo error de llamarnos los siervos e hijos del Rey, sólo para explotar ese título y por lo tanto tenemos el derecho de administrar los recursos financieros y físicos sin rendir cuentas.

LA CONVERSACIÓN.

“Si he calumniado a alguien” I Sam 12:3.
El tema de nuestra conversación es determinante. La Biblia claramente declara que de la abundancia del
corazón habla la boca. Necesitamos cuidar nuestros labios para no calumniar a nadie. Necesitamos ser evaluados por otros en el área de la conversación. Que bueno es poder decirle al pueblo y a otros compañeros: “Si ustedes oyen que mis palabras están desenfrenadas y destruyendo a alguien, por favor, evalúenme”.

Qué triste es encontrar, en el largo camino de la vida, más de un centenar de líderes quienes han quitado de sus labios el freno y se han atrevido a calumniar a otros líderes sin ningún temor. Calumnias que se levantan sólo por el impulso del espíritu de competencia, envidia, deseos malsanos de simplemente derribar al compañero a quien Dios está usando.
Mentiras, calumnias, destrucciones, maquinaciones y artimañas han sido usadas en las últimas décadas por líderes inseguros que no han tenido el más pequeño temor ante sus palabras que brotan con facilidad del la fuente malsana de su lengua enfermiza. Renuevo de plenitud de la disposición implica ser evaluado en nuestra conversación.

LA RELACIÓN.

“Si he agraviado a alguien”.
Agraviar es engañar o defraudar. Podemos como siervos usar el ministerio para engañar o defraudar a la gente, más un día seremos expuestos a la luz. Necesitamos estar expuestos a ser evaluados en cuanto a nuestras relaciones:

1.Relaciones con otros lideres,
2.relaciones con los líderes con los cuales trabajamos y
3.relaciones con la gente o congregación en la cual nos desenvolvemos por la gracia de Dios.
Nuestro Dios es un Dios de relaciones y él desea que sus siervos sean siervos que manejan y administran bien las relaciones.

Necesitamos revisar nuestras relaciones con el sexo opuesto y jamás defraudar a nadie en este sentido. Estar dispuestos a ser evaluados en nuestras relaciones con el sexo opuesto.
Los últimos diez años la Iglesia ha sufrido las dolorosas caídas de ministros religiosos y líderes quienes jamás estuvieron dispuestos a ser evaluados en este aspecto. Jugar sutilmente con el sexo opuesto sin mantener los límites adecuados está llevando a muchos siervo al camino del engaño.
Sabemos, por el Espíritu de Dios, quien nos advierte y por la lógica que Dios nos ha dado como regalo, cuando comenzamos a pasar los límites claros. Sonrisas, miradas, toque especiales, regalos cariñosos, llamadas telefónicas disfrazadas de atención espiritual son juegos peligrosos que al igual que Sansón pueden llevarnos a un desastre total.

Qué bueno sería pedirle a nuestros amigos y aún hermanos que nos rodean que tenga la libertad de llamarnos la atención y darnos una palabra de advertencia antes que la ceguera espiritual nos alcance y sea demasiado tarde. Con el sexo opuesto no se puede jugar. En la oficina pastoral y escritorio de consejería nacen con frecuencia las primeras semillitas de adulterio o fornicación.
Detrás de muchas oraciones de “restauración” comienzan a germinar las primeras miradas tiernas y debilitantes, allí comienza como la pequeña araña a darnos vuelta envolviéndonos con sutileza, como lo hace con la hormiga grande la cual cuando quiere moverse descubre que es demasiado tarde. Amado siervo, detén tu camino, párate ahora mismo, da media vuelta y comienza a caminar por el sendero estrecho de la disposición de ser evaluado en tus relaciones.

LA OMISIÓN.

“Oh si de alguien he tomado dádivas para cegar mis ojos”.
Jamás se encuentre en la evaluación de nuestra vida el hacer la vista ciega a pecados de personas por el simple hecho de recibir ayuda monetaria de ellos. Resistir la tentación a ignorar ciertas cosas por el deseo de lograr nuestros propósitos y metas debe ser un anhelo constante en la vida de un siervo. Podemos fácilmente tomar el camino de la omisión si nos toca tomar decisiones frente al pecado y el desvío de aquella persona, la cual, precisamente aporta los más grandes diezmos y ofrendas, las cuales están sosteniendo el 80 por ciento del proyecto, ministerio, iglesia u organización. Sin embargo, ninguna cosa caminará sin la debida consecuencia.

Tarde que temprano seremos alcanzados por la onda expansiva de la omisión. Algunos líderes parecen intocables, su trayectoria, su renombre, su aparentemente limpia reputación y el largo historial de “éxitos” los hace intocables, por lo tanto es mejor omitir:
“No hagamos de esto algo demasiado grande”.
“Es mejor no dañar al pueblo”.
“Esto quedará entre nosotros”.

¿Creemos que podemos engañar al pueblo? JAMÁS: El pueblo tarde que temprano lo sabrá.
El pueblo no pide de sus líderes perfección, pero si busca y demanda honestidad. Corazones heridos hay muchos y almas secas y sedientas por el valle de la omisión, sobran.

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